Me llamo Hernan y soy enano.
Mi "petite- ssuisse" me dice ella, y no es que sea pequeño de estatura que mido 1,8o, pero hay cierto miembro de mi anatomía que no se alcanza a ver. Pero está; yo lo sé y ella también: no en vano lo llama "mi tesoro" y es cierto, como un deseado tesoro, duerme almohadillado entre los pliegue
s que la naturaleza caprichosa colocó en mi bajo vientre.A veces también me llama "Aladino", porque la cueva donde duerme mi pequeño duendecillo solo la abre ella cuando, en los momentos de pasión, pronuncia las palabras mágicas.
-¡¡ abreté sésamo"
Y como un esclavo obediente, sale y se estira y estira hasta hacerse proporcionado a mi cuerpo, y es en ese instante, tan esperado, que con voz golosa y cara embobada, le oigo susurrar en mi oído
-ahora si ... ¡¡Tarzán!!
Y yo, la verdad, con tanto, cuento me siento un personaje de cómic de esos tan poderosos.
No se, pero sale de mí una fuerza que me hace creer que soy Superman, y empiezo a trepar por ella y la envuelvo en mi telaraña, porque ahora si que soy Spiderman: y en ese arrebato de ardor escucho a mi duendecillo:
- ¡¡ llámala Alicia, llámala Alicia !!
y es que mi duendecillo y yo, en ese momento, estamos viajando hacia el país de las maravillas.
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